La culpa fue del cha-cha-cha
No me refiero a la canción de Gabinete Caligari, sino a la entrevista del ministro Solbes en El País. Resulta que ahora si hay crisis, y lo del pleno empleo era un deseo, no una realidad factible. Es decir, que en la precampaña sólo han vendido humo, humo del bueno. Y a nadie se le caen los anillos ni la cara de vergüenza…
Recojo aquí alguna de sus perlitas:
P. Dice que no ha hecho nada por ocultar la crisis, pero en el debate electoral con Manuel Pizarro sostuvo que la inflación acabaría este año por debajo del 3%.
R. Es cierto, es cierto, pero lo que dije era consistente con el precio del petróleo en aquel momento y dado que ha evolucionado mucho peor de lo que esperábamos es normal que ahora tengamos los precios más altos.
P. ¿Y realizar una promesa de pleno empleo para esta legislatura no era una quimera?
R. Bueno, es posiblemente una extrapolación: si en cuatro años habíamos logrado aumentar de forma muy sustancial el empleo, ¿por qué no tener la ambición de ir más lejos? Yo siempre vi esta declaración más bien como una ambición que como un análisis técnico.
P. ¿Cómo se explica que horas antes de aumentar su previsión de paro para 2009 al 12,5%, el ministro de Trabajo diera por buena una previsión del 10,7%?
R. Pues porque yo no había hablado con él de las nuevas previsiones, él tenía las cifras anteriores. Fue un pequeñísimo problema de descoordinación.
P. ¿Le parece apropiado que David Taguas llamase a bancos y cajas cuando era director de la Oficina Económica de La Moncloa para que se le facilitase financiación a Martinsa?
R. Yo no voy a opinar sobre lo que el señor Taguas ha hecho o ha dejado de hacer. En ese debate no voy a entrar.
Lo mejor de todo, mentimos a sabiendas, pero es lo más normal del mundo:
P. El presidente Zapatero dijo que se construirían 600.000 viviendas protegidas esta legislatura, eso ahora también parece demasiado ambicioso, ¿no cree?
R. Los programas electorales parten de las situaciones económicas de cada momento y de unas ambiciones que pretenden ir más lejos. A mí esa estrategia me parece lícita, se plantea por todos los partidos políticos, pero luego la realidad es la que es, y tenemos que adaptarnos. Que se consiga en cuatro años, en cinco o en seis va a depender mucho de la evolución de la economía.