El Arbol de Gernika. Un ensayo sobre la guerra moderna
Hoy es el 70 aniversario del bombardeo de Gernika, por ello cuelgo este pequeño comentario sobre el famoso libro de George Lowther Steer, en esos tiempos corresponsal del “The Times”, sobre la guerra en Euzkadi, narrando acontecimientos como la caída de Irun, el bombardeo de Gernika, la caída de Bilbao y la capitulación del Euzko Gudaroztea.

Esta pequeña crónica comienza con la guerra en el frente gipuzkoano, su caida, los avatares del Euzko Gudarostea y el acontecimiento trágico del bombardeo de Gernika, del cual Steer fue el altavoz que hizo conocer esta atrocidad en el mundo entero. Pese a todo no se evitó que durante años se diera la tesis de que al igual que en Irún fueron los rojos y separatistas quienes perpetraron la acción, pero la verdad siempre triunfa, tarde o temprano.
Es un libro que leí con sumo agrado, casi de un tirón. Es realmente interesante por la cantidad de datos que aporta y se aprecia como Steer, al llegar a Euzkadi no tiene ningún conocimiento del terreno ni de lo que realmente pasa en este pequeño “país católico”. Sin embargo, con el transcurrir del tiempo y viendo las cosas de primera mano, siendo partícipe de los éxitos y fracasos del gobierno vasco presidido por el Lehendakari Agirre, no puede ocultar su simpatía por el único pueblo que supo ordenarse con justicia y dignidad dentro de la crueldad de la guerra. También lamenta como Francia e Inglaterra dan la espalda a Euzkadi en los momentos que más necesitaba de la ayuda internacional, de la tremenda injusticia cometida por estas dos potencias. Por todo ello, el final del libro es un canto de alabanza al pueblo vasco.
La editorial txalaparta ha hecho un gran trabajo con esta edición, quedando la presentación del ejemplar en tapa dura realmente impecable. Este fue el libro por el que me decidÃí hacerme suscriptor de Txalaparta, una muy buena elección
Para conocer un poco mejor la vida de este intrépido periodista podéis visitar el blog de Alberto Elosegui o bien leer la biografía que sobre él escribio Nicholas Rankin.
Toca acabar como termina Steer su alegato:
Confío y la historia me dará la razón que esta opresión no durará eternamente. Siglos de lucha, aventuras en los cinco océanos braíos, han hecho del vasco un hombre con infinitas reservas de resistencia y de silencio. Sus espadas siguen siendo libres bajo cualquier régimen.
Está orgulloso también del año en que se gobernó a sí mismo. De como fue capaz de mantener el orden y la verdadera paz de la Iglesia, de libertad a todas las conciencias, alimentó a los pobres, curó a los enfermos, dirigió todos los servicios de un gobierno sin que se produjera una sola querella entre el ejecutivo y el pueblo, ni entre los divergentes teóricos de su ejecutivo. En toda España fue el único que demostró estar preparado para gobernar. Mientras otros asesinaban y masacraban, aterrorizaban a las clases trabajadoras y vendían su patria al enemigo, el vasco unió a su pequeña nación con los recios lazos de la solidaridad humana, tan fuertes como los colados de acero de sus pesqueros. El suyo fue un verdadero frente del pueblo, sin ningún motivo siniestro para formarlo. Sus raíces eran muy profundas y su linaje muy antiguo, pero sus hojas están llenas de verdor y virtud y se renuevan cada año. Acumulan savia perenne y salud, que emanan de una sociedad sin clases y permanecen inconmovibles bajo el fuego y las explosiones, para proporcionar sombra a los futuros legisladores que elegirá el pueblo. Su símbolo y su historia, es el árbol de Gernika
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