Memoria Histórica I - El Cid

El Cid campeador, ese bravo y noble guerrero que fue uno de los precursores de la eterna Ejjpaña, a examen…
Rodrigo Dí­az de Vivar, el Cid, era un mercenario a sueldo. Asi de claro, sirvió a varios reyes de Castilla (Sancho y Alfonso) y cuando éste último le desterró, se puso a servir a los musulmanes, concretamente al Rey de Zaragoza. Luego se volvió a poner de parte del rey de Castilla para atacar al de Zaragoza. Vamos, en esas cosas andaba el Cid. Volvió a ser desterrado y se unió al rey de Valencia (musulmán) para derrotar y apresar al Conde de Barcelona.

Tras guerrear con todo bicho viviente acumuló un gran poder y se convirtió en una seria amenaza para todos los reyes (cristianos y musulmanes) de la pení­nsula, de hecho todo el Levante,a excepción de Valencia, debí­an pagarle tributo. A Valencia la sometió más tarde y allí­ se estableció hasta el dí­a de su muerte.

Un siglo después de su muerte es cuando se escribe el Cantar del Mio Cid. Desde entonces se produce su incorporación a la literatura castellana y la entronización del personaje como sí­mbolo de caballero castellano-español, detentador de valores y virtudes de hondo calado polí­tico y elemento propagandí­stico de primer orden en el contexto de una España cristiana necesitada de héroes.

Así­ pues queda bastante alejada esta figura de el héroe nacionalista que el franquismo impuso en sus colegios de doctrina única. El Cid no era para nada nacionalista ni el héroe de la cristiandad como se daba a entender por los turbios años de la dictadura. De hecho, en su señorí­o de Valencia, instauró el cristianismo como religión, pero a su vez restauró la mezquita y se toleraba sin problemas la presencia musulmana en el reino. Además se rodeó de gente bien preparada como poetas, matemáticos, etc.

Resumiendo, el Cid fue un mercenario que comenzó como alférez en la corona de Castilla por su gran relación con el rey Sancho, pero a la muerte de éste, su hermano y nuevo Rey alfonso, se dedicó a desterrarle por motivos diversos… probablemente movido por la envidia de saber que uno de sus soldados tení­a más poder e influencia que él. Así­ que una vez libre de ataduras, el Cid se buscó la vida como mejor pudo y a él se le unieron los mejores caballeros de la corona castellana. Guerrearon por todo el Levante y tomaron Valencia en el periodo de máximo esplendor almorávide. Al final regresó con la corona castellana, que tan mal le trató.

Como se puede observar, la palabra mercenario no encerraba el significado negativo que se le atribuye hoy en dí­a. El Cid era más honesto que su señor el rey de Castilla.

Esta es a grandes rasgos la historia de Rodrigo Dí­az de Vivar, el Cid Campeador. Un personaje apasionante, desde luego. Pero no el que nos han estado vendiendo como referente de España y el cristianismo. Y si no podéis ver una muestra en el 907 aniversario de la muerte del Cid.

El presidente de DN comentó que Rodrigo Dí­az nos recuerda el sufrimiento terrible que tuvieron que pasar nuestros antepasados para legarnos esta tierra, para lograr su unidad, unidad territorial polí­tica y religiosa que de nuevo esta mas amenazada que nunca por cuatro polí­ticos mediocres y traidores que han decido liquidar nuestra milenaria nación€.

Para Manuel Canduela€œ el legado del Cid esta más vivo que nunca en un momento en el que el Islam esta retornando a nuestra tierra y pretende subyugarla. Son momentos en los que desde los afilados minaretes de las mezquitas se vuelven a oir gritos amenazadores”.

Qué grandes estos de democracia nacional, que forma de tergiversar las cosas (y la historia). Lo dicho, que para algunos da igual el medio o personaje a utilizar, lo importante es la milenaria Ejjjpaña…. vamos, como la eterna Alemania que decí­an los nazis.

Aznar haciendo el monigote para variar

Por cierto, el de la foto tampoco es el Cid ;)

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» mario!!! said: { Jul 23, 2007 - 11:07:51 }

tu eres un sin verguenza, payaso! como te jode eh!