¿Ecclesia semper reformanda?
La jerarquía católica española tildó la guerra civil de “Cruzada de Liberación Nacional” y tuvo a sus obispos saludando brazo en alto y llevando al dictador bajo palio (salvo casos excepcionales). ¿Ha evolucionado en estos postulados? ¿O a esa evolución le sobreviene una nueva involución?
El arzobispado de Madrid, con Rouco a la cabeza, edita la revista Alfa y Omega que se distribuye con el diario ABC los jueves, creo recordar.
Esta semana toca “La guerra, nunca más”. Y grandes autores de la derecha (extrema) como Ansón, Moa y compañía nos deleitan con sus, para variar, machacones comentarios. Por ejemplo Luis Suárez Fernández suelta unas perlas muy curiosas :
De todas formas, la contienda parecía inevitable por el nivel de odios y represalias, entre las que se incluyeron centenares de asesinatos y destrucción de iglesias. Franco, que era el más prestigioso de los generales, pidió al ministro de la Guerra que detuviera el desastre reuniéndose con los militares para buscar una fórmula de restablecer el orden y no fue escuchado. No tuvo otro remedio que elegir y escogió, siendo católico, el bando de los sublevados.
Lo de las iglesias en una revista editada por la Iglesia siempre queda bien, ¿no? Se hicieron muchas barbaridades, no sólo la quema de iglesias… Y lo del “No tuvo otro remedio que elegir y escogió, siendo católico, el bando de los sublevados”. Que frase tan tendenciosa, ¿por qué en Euzkadi siendo católicos no se escogió el bando de los sublevados? Claro, no tenía otra opción, estaba entre la espada y la pared.
Continúa el señor Suárez :
La proporción de víctimas, en el combate o en las represalias de ambos bandos, es muy inferior a las que se producirían inmediatamente en la Segunda Guerra Mundial y en los sucesivos sistemas totalitarios. Por otra parte, esa guerra civil puso fin a la larga serie iniciada en 1808 y permitió el paso a un Estado que lograrían un desarrollo económico, jurídico e intelectual como España no había conocido.
Gran reflexión de Perogrullo esta de que la proporción de victimas fue menor que en la Segunda Guerra Mundial. En la Segunda Guerra Mundial murieron alrededor de 55 millones de personas ( el 2% de la población mundial de la época) y en la guerra civil entre medio millón y un millón ( todas son cifras estimativas, que varían según la fuente consultada ). Aunque si hacemos cálculos, en 1930 en España habÃa 23.677.095 habitantes, luego un millón de muertos supondría algo menos del 4% de la población (tomando los datos demográficos de 1930). Pero lo del desarrollo económico, jurídico e intelectual tiene su cosa. Si a estar aislado internacionalmente durante años, perder la industria casi totalmente pasando a un regimen agrario propio del siglo XIX y que la mayoría de los intelectuales huyan tras la guerra es tener un gran desarrollo, entonces España tuvo un desarrollo brutal, si señor.
El señor Moa dice, así como quien no quiere la cosa:
Quedan como posibles demócratas los nacionalistas catalanes y los separatistas vascos. Los nacionalistas, vascos o catalanes, aspiraban a usar los estatutos de autonomía para, desde el poder regional, avanzar a la secesión e imponerse radicalmente sobre la masa de población ajena a sus ideas.
Para apreciar el carácter de las izquierdas debemos atender a otro rasgo crucial de ellas: su sumisión a Stalin, el gran defensor de la democracia española, si hubiéramos de creer a la propaganda. Quienes equiparan las intervenciones de Hitler y Mussolini con la de Stalin cometen un grueso error de perspectiva, en dos sentidos. El fascismo de Mussolini habÃía sido poco sanguinario, y Hitler no se había revelado todavía como el genocida de la guerra mundial, mientras que nadie podía dudar de la crueldad exterminadora de Stalin, cuyas víctimas sumaban ya millones.
Estas razones destruyen, en mi opinión, las pretensiones de que las izquierdas defendían la democracia
Es decir, en la república no había demócratas, ergo no era una democracia, ergo Franco fue el mal menor para conseguir la democracia. Sólo que ese mal menor fueron 40 años y cientos de miles de muertos, represaliados, torturados, encarcelados, huidos… Vamos, que ese reduccionismo absurdo para justificar una dictadura es increíble, obsceno, tendencioso… sobran calificativos.
Y lo mejor es que en una sección de la revista llamada “Desde la Fe” nos cuentan lo siguiente :
El Gobierno socialista no sólo sigue dialogando con los terroristas etarras, sino que a su ministro del Interior no le consta que siga habiendo chantaje de empresarios por parte de ETA (él no habla de chantaje, sino que, sorprendentemente, en un sujeto tan lenguaraz y tan calladito últimamente, pide prudencia y habla de extorsión). José Blanco, Secretario de Organización del PSOE (¿de qué?), se permite lanzar la infamia de que «Israel busca víctimas civiles como objetivos». Un día sí y otro también, El Mundo demuestra, con hechos y con declaraciones autorizadas, que lo que se nos dijo que ocurrió en el 11-M, en realidad, nada tiene que ver con lo que ocurrió.
Las oleadas de emigrantes ilegales son impresionantes, y cuando en los ámbitos oficiales europeos se trata de resolver el problema, el Gobierno español no sabe, no contesta. Ahora resulta que lo de Afganistán sé es una guerra y que mueren soldados españoles, allí, y que el accidente del helicóptero muy bien pudo no serlo…
No comment, mejor no hacer ningún comentario más que me pierdo…. Lo que llama poderosamente la atención es que en páginas de una revista del arzobispado de Madrid aparezcan estas cosas. ¿Debería sorprendernos?
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