München (I)
Jorge Escoin December 10th, 2011
Este puente largo lo hemos pasado conociendo Múnich y sus alrededores. No es la primera vez que estoy en Alemania, ya que estuve “viviendo” en Düsseldorf durante más de medio año, pero no conocía Baviera más que de oidas. Así que el viernes 2 salimos desde Bilbao en un vuelo con alguna que otra turbulencia, para plantarnos en Múnich a la hora de cenar.
Por tanto, el primer día en Munich, como quien dice, fue aterrizar, cenar en un italiano y al hotel (NH Muenchen Deutscher Kaiser). Un hotel correcto, sin más, aunque con alguna que otra deficiencia que demuestra que la tan cacareada eficacia germana no es para tanto.
El segundo día ya comenzamos a visitar el centro. El hotel está realmente céntrico, justo frente a la Hauptbahnhof Central Station, la estación central de Múnich, repleta de tiendas y desde donde salen trenes a los más diversos lugares. Nos llamó mucho la atención ver trenes de dos pisos y la eficacia de la red de transporte público, es por ello que por el centro de Múnich no se veían grandes aglomeraciones ni atascos de coches. Así que nos dirigimos a Marienplatz, a unos 15 minutos andando, para empezar a conocer el casco histórico muniqués. En esta web tenéis una panorámica de Marienplatz.
A continuación, nos acercamos al Viktualienmarkt, que está prácticamente al lado. Es el típico mercado abierto que ha ido evolucionando a lo largo de los siglos (en 2007 cumplió su bicentenario) para convertirse en un mercado de delikatessen. En el mercado hay fuentes conmemorativas para los cantantes folclóricos y cómicos Karl Valentin, Weiß Ferdl y Liesl Karlstadt, Ida Schumacher, Elise Aulinger y Roider Jackl. Además, ese día jugaba el Bayern de Múnich contra el Werder Bremen, por lo que estaba repleto de aficionados de uno y otro equipo, algunos con importantes síntomas de embriaguez. Como nos dijeron que no había entradas, no nos acercamos al Allianz Arena… una pena, porque fue un bonito partido que ganó el Bayern por 4 a 1.
Después del mercado de las vituallas, nos fuimos a las afueras de Múnich en busca de un rastro famoso. Un rastro bastante cutre, todo hay que decirlo, la verdad es que no sabría como catalogarlo… es el Flohmarkt Daglfing y está en el hipódromo. Tras una accidentada vuelta en autobús para volver a Marienplatz, gracias a la ayuda de una simpática francesa, comimos en un restaurante de los alrededores. Codillo regado con Weissbier, como debe de ser y a seguir explorando los alrededores de Marienplatz.
Por la noche poca cosa, a buscar información de cómo llegar a Dachau al día siguiente y a ver que frecuencia de trenes salen a Salzburgo, por si cuadra bien y podemos realizar una escapada.
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