En mi vorágine lectora con el Papyre, he tenido el placer de leer los tres primeros libros de Simon Scarrow de su série del Aguila. Los tres son muy sencillitos
El primer libro es “El águila del Imperio” y narra la historia de Quinto Licino Cato, hijo de un esclavo de palacio al cual se le concedió la libertad y en su lecho de muerte, gracias a su buena relación con el emperador Claudio, consigue que destinen a su hijo Cato al ejército como centurión. Obviamente, el legado de la Legio II Augusta, Tito Flavio Vespasiano, no le acepta como centurión, sino que le nombra optio del centurión Macro, de esta forma ya tenemos conformada la pareja protagonista, el centurión Macro y el optio Cato.
Como suele ser habitual, el tener un optio enchufado causa muchos recelos entre el resto de la tropa, así que las cosas no se le ponen nada facil a Cato, siendo duramente tratado desde su fase de instrucción por el centurion Bestia. Afortunadamente para él, en su primera incursión en combate se gana un reconocimiento del Legado.
La Legio II es movilizada para invadir Britania, por lo que tiene que marchar por toda la Galia desde Germania, su posición inicial. La cohorte de Macro y Cato tiene que escoltar a Narciso, secretario personal del emperador Claudio y marcha en avanzadilla. Claro que existen unas intrigas palaciegas de lo más interesantes que intentan asesinar a Narciso e incluso al mismísimo emperador. Macro y Cato desbaratan los planes de conspiración, en los que está mezclado Vitelio, un tribuno de su misma legión.
Al final las legiones que van a participar en la invasión embarcan con éxito rumbo a Britania, tras sofocar Narciso un motín de soldados que no querían cruzar el Canal de la Mancha. De nuevo Macro y Cato tienen que hacer de soldados de “operaciones especiales” para rescatar un arcón abandonado por César en su incursión por tierras britanas. Lo encuentran, pero el tribuno Vitelio también quiere apoderarse de las riquezas del arcón para sus propias manipulaciones… al final el arcón es devuelto al emperador y Vitelio, sorpresivamente, nombrado héroe de guerra. A veces la vida tiene estas cosas
En el segundo libro, Roma vincit!, ya están todas las legiones aposentadas en suelo britano y avanzando. Como es de esperar el recibimiento es hostil, pero la superioridad táctica y la profesionalidad del ejército romano va descabezando poco a poco a las tribus locales. El problema es que el emperador Claudio está empeñado en encabezar la conquista de Camulodunum, para lo cual viaja desde Roma acompañado del séquito imperial, la guardia pretoriana y varios elefantes de guerra. Pese a que todo el estado mayor sabe que esa pérdida de tiempo favorece el reagrupamiento de las tropas de Carataco, el caudillo britano, tienen que esperar a la fuerza al emperador. El general Aulo Plaucio es el encargado de la invasión y sabe que en esta ocasión priman más los intereses políticos que los militares para otorgar un triunfo al emperador Claudio que acalle las voces que claman contra él por su debilidad.
Como es de esperar, Cato y Macro toman un papel relevante en la batalla de Medway y en la batalla del Támesis… y por si fuera poco evitan un complot de Vitelio contra el emperador Claudio, salvándole la vida. Claro que, por otro azar del destino, Vitelio queda como el salvador del emperador, asesinando a la amada de Cato, Lavinia, que era quien portaba la daga que asesinaría a Claudio. Así que, al igual que en el primer libro, tenemos a Vitelio exaltado a los ojos del emperador.
El tercer libro, las garras del águila, nos muestra la vida en Britania y como prosigue la invasión. Una tribu de britanos, los Durotriges, están realizando una enconada defensa gracias a su táctica de guerrillas y al poder de sus Druidas, un poder más basado en infundir miedo que en un poder tangible. Cato y Macro tendrán que efectuar el rescate de la familia del general Aulo Plaucio ayudados por dos iceni, Boadicea y Prasutargo. La familia del general ha caido en manos de los Druidas, pero esta vez las cosas salen bien y son recompensados, siendo Cato ascendido a Centurión.
Los tres libros me han resultado realmente cómodos de leer y muy divertidos. La parte final del tercer volumen te mantiene en tensión mientras Cato intenta el rescate de la familia del general. Para ello el autor se permite unas licencias, que son saltarse el rigor histórico y crear una atmósfera en la cual Macro y Cato son algo así como Murtaugh y Riggs de Arma Letal, pero se agradece. Hay que recordad que es un libro de aventuras de ficción histórica, no un libro histórico, por lo que se puede permitir ciertas licencias. Por ejemplo, la aparición del emperador Claudio, Tito Flavio Vespasiano, Narciso, Boadicea, etc. como personajes secundarios en la narración.
Lo dicho, unas novelas muy recomendables, ahora me falta tener acceso a las siguientes novelas para cerrar el ciclo. Mientras tanto, continuaré con otras lecturas